La producción de Aceite de Orujo de Oliva en España está estrechamente ligada al mapa del olivar. Allí donde existe una concentración importante de almazaras y suficiente materia prima se ha desarrollado también buena parte de la infraestructura necesaria para aprovechar el alpeorujo generado durante la elaboración de los aceites de oliva.
Andalucía es la comunidad autónoma que concentra el mayor número de instalaciones, seguida por Castilla-La Mancha. Extremadura, Cataluña, Navarra y Murcia completan el mapa de las principales zonas productoras de aceite de orujo en España.
Según los datos extraídos de la campaña 2025/2026, el sector cuenta con 52 centros extractores y 11 refinerías. De las extractoras, 32 se encuentran en Andalucía y 10 en Castilla-La Mancha, centros activos registrados por ORIVA a través de su Extensión de Normas.
Esta distribución no es casual y responde principalmente a la disponibilidad de materia prima y a la cercanía entre las almazaras y las instalaciones que reciben el alpeorujo.

- Qué explica el mapa industrial del Aceite de Orujo de Oliva, más allá de la tradición
- Andalucía, el gran corazón del sector orujero
- Castilla-La Mancha, el segundo gran polo productor
- Extremadura, presencia de la industria extractora
- Cataluña, el polo orujero del noreste
- Murcia y Navarra, presencia consolidada en territorios de menor peso olivarero
Qué explica el mapa industrial del Aceite de Orujo de Oliva, más allá de la tradición
Para comprender dónde se produce el Aceite de Orujo de Oliva hay que observar primero dónde se encuentra el olivar y cómo funciona su cadena productiva.
El alpeorujo se genera en las almazaras tras el proceso de elaboración de los aceites de oliva. Por este motivo, su transporte hasta las extractoras convierte la proximidad en un factor relevante. Las instalaciones tienden a localizarse en territorios con suficiente concentración de almazaras para disponer de un suministro continuado de materia prima. A ello se une la evolución histórica de cada zona, donde algunas regiones cuentan desde hace décadas con una industria especializada y con infraestructuras adaptadas a las distintas fases del proceso. El resultado es un mapa en el que la concentración de olivar, la logística y el desarrollo industrial se encuentran estrechamente relacionados.
Esta lógica explica también que no todas las comunidades con cultivo de olivo dispongan necesariamente de una industria orujera relevante. Es necesaria una masa suficiente de actividad oleícola próxima para sostener este tipo de instalaciones.
Andalucía, el gran corazón del sector orujero
Andalucía ocupa una posición central dentro del sector. Los datos facilitados por ORIVA sitúan en esta comunidad 32 de los 52 centros extractores contabilizados para la campaña 2025/2026 y nueve de las once refinerías.
La concentración responde al peso del olivar andaluz y al volumen de materia prima generado por su extensa red de almazaras. Esta circunstancia ha favorecido el desarrollo de una industria orujera estrechamente vinculada al territorio.
La presencia actual de estas instalaciones continúa una relación histórica entre Andalucía y el aprovechamiento del olivar que se remonta a los primeros pasos de la industria a finales del siglo XIX.
Jaén, el mayor volumen de materia prima del país
Jaén ocupa una posición especialmente relevante dentro del olivar español. Su extensa superficie dedicada a este cultivo y su elevada concentración de almazaras generan un importante volumen de subproductos procedentes de la elaboración de los aceites de oliva.
Esta disponibilidad de alpeorujo ayuda a explicar la presencia de actividad extractora en la provincia. Cuanto mayor es la concentración de producción oleícola, mayor es también la necesidad de contar con instalaciones capaces de gestionar y aprovechar de forma eficiente la materia prima generada.
La relación entre ambas actividades muestra cómo la industria orujera se integra en el modelo de sostenibilidad del olivar, dando continuidad al aprovechamiento de los recursos obtenidos durante cada campaña.
Córdoba, cuna histórica del Aceite de Orujo de Oliva
Córdoba aporta además una dimensión histórica al mapa productivo actual. Puente Genil aparece vinculada a los primeros pasos de la extracción industrial del aceite contenido en el orujo a finales del siglo XIX. Este origen ayuda a comprender por qué la industria tiene un arraigo tan profundo en determinadas comarcas andaluzas. El desarrollo de estas primeras instalaciones fue evolucionando durante el siglo XX hasta configurar un sector especializado que hoy conocemos.
Castilla-La Mancha, el segundo gran polo productor
Castilla-La Mancha se encuentra en segunda posición según el número de extractoras. Esta Comunidad Autónoma cuenta con 10 centros extractores y una refinería siguiendo los registros de la campaña 2025/2026.
Su importancia está ligada al peso que el olivar mantiene dentro de su agricultura y a la existencia de una amplia red de almazaras. Una base productiva que proporciona la materia prima necesaria para sostener una industria extractora propia. Además, la presencia de instalaciones permite reducir las distancias entre los puntos donde se genera el alpeorujo y los centros encargados de procesarlo. Es aquí donde la logística vuelve a ser, por tanto, una de las claves que explican la distribución territorial del sector.
Extremadura, presencia de la industria extractora
Extremadura cuenta con cuatro centros extractores, según los datos de ORIVA para la campaña 2025/2026.
Aunque su dimensión industrial es inferior a la de Andalucía o Castilla-La Mancha, Extremadura constituye ya uno de los principales territorios del mapa orujero español.
Cataluña, el polo orujero del noreste
La presencia del sector también se extiende al noreste peninsular. Cataluña dispone de tres centros extractores y una refinería, lo que evidencia una industria asentada pese a operar a una escala menor que los grandes territorios productores.
En este caso vuelve a observarse la relación entre producción oleícola e infraestructura industrial. La existencia de almazaras y una actividad suficientemente concentrada permite mantener instalaciones que completan la cadena de aprovechamiento en el propio territorio.
Su presencia demuestra que el sector orujero español no se limita al sur peninsular, sino que acompaña al cultivo del olivo allí donde existe una base productiva capaz de sostenerlo.
Murcia y Navarra, presencia consolidada en territorios de menor peso olivarero
Murcia y Navarra cuentan con una presencia más limitada dentro del mapa olivarero español, aunque ambas conservan instalaciones vinculadas al sector orujero, registrando dos extractoras en Navarra y una en Murcia. Estos casos ayudan a entender que el número de instalaciones no depende únicamente de la dimensión total del olivar de una comunidad, sino que la proximidad entre almazaras, el volumen disponible en una zona concreta y la infraestructura ya existente también condicionan la viabilidad de una extractora.
El mapa actual dibuja así una industria estrechamente conectada con los territorios en los que se produce aceite de oliva. Sus 52 centros extractores y 11 refinerías muestran una estructura distribuida por las principales zonas productoras y adaptada a las características de cada una.
Esta implantación territorial es también una de las claves para comprender el peso económico y el empleo generado por el sector orujero. Más allá de localizar dónde se produce el Aceite de Orujo de Oliva, el mapa permite observar cómo el aprovechamiento de los recursos del olivar ha dado lugar a una industria especializada y estrechamente vinculada a las zonas donde se origina su materia prima.
Referencias