La historia del Aceite de Orujo de Oliva está estrechamente ligada a la propia evolución del olivar en España. Mucho antes de que existiera una industria orujera, las comunidades mediterráneas ya aprovechaban distintos recursos procedentes del olivo y de la elaboración del aceite.
Con el paso del tiempo, aquellas prácticas fueron evolucionando hasta dar lugar a procesos industriales que conocemos hoy en día. Y a finales del siglo XIX comenzó a configurarse en España una actividad que crecería durante las décadas siguientes y que terminaría formando un sector industrial propio.
Este recorrido permite entender cómo una práctica basada en el aprovechamiento fue incorporando nuevos procesos y una estructura empresarial cada vez más organizada. Actualmente, la industria mantiene su vínculo con las principales zonas olivareras españolas y cuenta con presencia comercial en más de 130 países.
Los aprovechamientos tradicionales del olivar
El aprovechamiento del olivo tiene raíces milenarias en la cuenca mediterránea. En el sur de España, los sistemas agrarios tradicionales utilizaron de distintas formas los recursos procedentes del olivar. Un estudio histórico centrado en el periodo comprendido entre 1750 y 1900 recoge, entre otros usos, el empleo de los orujos y alpechines como fertilizante o alimento para animales, mientras que la leña del olivar se destinaba a combustible.
Estas prácticas respondían a una lógica muy diferente de la industria actual, pero ayudan a comprender la tradición de aprovechamiento integral vinculada al olivar. Los recursos obtenidos durante el proceso productivo podían tener una nueva función en lugar de quedar fuera del ciclo de aprovechamiento. La transformación decisiva llegaría muchos siglos después, cuando los avances técnicos permitieron recuperar a mayor escala el aceite que permanecía en el orujo.
El nacimiento del Aceite de Orujo de Oliva como proceso industrial
A finales del siglo XIX, la expansión del olivar coincidió con un periodo de modernización de numerosos sectores productivos españoles. La mecanización y la aparición de nuevas técnicas de extracción abrieron la posibilidad de aprovechar de manera industrial una materia que hasta entonces había tenido usos principalmente locales. Es en este contexto cuando comienza propiamente la historia de la industria orujera en España.
Emilio Reina Montilla y los orígenes de la extracción industrial
Una referencia sectorial sobre estos orígenes atribuye a Emilio Reina Montilla la idea del proceso de extracción del Aceite de Orujo de Oliva a finales del siglo XIX. La misma fuente sitúa en Puente Genil, en 1882, la industria Reina Montilla.
La iniciativa nació en una localidad con una fuerte tradición oleícola. Según las referencias históricas recogidas sobre Puente Genil, Reina Montilla impulsó cambios en la actividad aceitera de la zona y contribuyó al desarrollo de un entramado industrial que alcanzaría una considerable importancia durante las décadas posteriores.
Su aportación representa el paso hacia una nueva forma de entender el Aceite de Orujo de Oliva. Ya no se trataba únicamente de reutilizar un material derivado de la elaboración del aceite, sino de desarrollar un procedimiento específico para recuperar el aceite que todavía contenía.
1890, de la artesanía a la industria a escala
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la extracción mediante sulfuro de carbono fue una de las principales innovaciones introducidas para aprovechar el aceite contenido en el orujo. En 1890 había en España 26 fábricas dedicadas a esta actividad. Diez estaban situadas en Andalucía y concentraban el 85 % de la capacidad productiva nacional.
La aparición de estas primeras fábricas marcó una diferencia fundamental respecto a las formas tradicionales de aprovechamiento. La recuperación del aceite podía realizarse ahora mediante instalaciones especializadas, lo que permitió desarrollar una actividad industrial diferenciada.
El crecimiento del sector estuvo especialmente relacionado con las regiones de mayor producción olivarera. La proximidad a las almazaras facilitaba el acceso a la materia prima y favorecía la concentración de nuevas instalaciones en las principales zonas productoras.
Andalucía, epicentro territorial desde el origen
Según los últimos datos de la Interprofesional del Aceite de Orujo de Oliva (ORIVA), durante la campaña 2024/2025 el tejido industrial declarado a la organización estuvo formado por 48 extractoras o centros orujeros y 12 refinerías. Esta red se concentra principalmente en Andalucía, aunque también tiene presencia en Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura y Navarra.
La consolidación y modernización del sector en el siglo XX
Durante el siglo XX, la industria orujera avanzó hacia una estructura productiva cada vez más especializada. Las mejoras tecnológicas permitieron perfeccionar los procesos iniciados a finales del siglo anterior y consolidaron la diferenciación entre las distintas fases de producción.
Las extractoras asumieron el tratamiento del orujo, mientras que las refinerías se incorporaron al desarrollo posterior del aceite obtenido. Esta evolución permitió configurar progresivamente la estructura industrial que caracteriza al sector actual.
La innovación técnica que impulsó la producción
La extracción mediante sulfuro de carbono tuvo un papel relevante durante las primeras etapas industriales. Su utilización hizo posible recuperar aceite de una materia que todavía conservaba una fracción grasa después del proceso realizado en las almazaras.
Con el avance del siglo XX, los sistemas fueron evolucionando y los procesos industriales se perfeccionaron. La historia del sector orujero refleja así una adaptación técnica continuada vinculada a los cambios experimentados por el conjunto de la industria oleícola.
La apertura a mercados internacionales
En 1915, un catálogo de exportadores españoles destinado principalmente a importadores extranjeros incluía una categoría específica de ‘Aceite de orujo’ y recogía empresas de distintas provincias españolas. Esta referencia permite comprobar que, a comienzos del siglo XX, el producto ya formaba parte de la oferta española dirigida a los mercados exteriores.
1977, ANEO y la profesionalización del sector
En 1977 se creó la Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo de Oliva (ANEO), que contribuyó a representar y vertebrar al sector. Un nuevo paso se produjo en mayo de 2015 con el nacimiento de ORIVA, la Interprofesional del Aceite de Orujo de Oliva. La organización fue reconocida oficialmente como Organización Interprofesional Agroalimentaria mediante la Orden AAA/2894/2015, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 7 de enero de 2016.
La industria orujera del siglo XXI, unión sectorial y proyección internacional
Más de un siglo después de los primeros pasos de la industria extractora, el sector genera 18.000 puestos de trabajo (3.000 directos y 15.000 indirectos) y exportó 105.163 toneladas de Aceite de Orujo de Oliva durante la campaña 2024/2025.
Su presencia estable en más de 130 países muestra hasta dónde ha llegado una actividad cuyos primeros pasos industriales se remontan a finales del siglo XIX. La historia del Aceite de Orujo de Oliva es, en este sentido, la evolución de una forma de aprovechamiento vinculada al olivar que terminó dando lugar a una industria organizada y con una clara proyección internacional.
Fuente: Interprofesional del Aceite de Orujo de Oliva (ORIVA), datos de la campaña 2024/2025.